jueves, 6 de febrero de 2014

Andar en el Espiritu


-          Evangelio verdadero se recibe por revelación de Jesucristo (Gálatas 1:11-12)
-          Dicha revelación es por voluntad de Dios (Gálatas 1:15:16)

-          La justicia por la obras es esclavitud, y desvirtúa el verdadero mensaje del evangelio (Gálatas 2:4-5)
o   Siempre que busco agradar a una persona me sujeto a la influencia espiritual que opera sobre ésta.

-          La justicia de Dios es por la fe en Jesús el Mesías, y no por las obras de la ley (Gálatas 2:16) Declarados justos por la fe.
o   Fe es “dependencia de Dios”: Muchas veces se utiliza la palabra “fe” para referirse a cualquier tipo de creencia, e incluso para justificar la obstinación de nuestro corazón, sin embargo, para Dios significa depender de Él, pues esto agrada su corazón.

-          Si ya no vivo yo, sino Cristo en mí, lo que vivo en la carne, ¿lo vivo en la fe del Hijo de Dios? (Gálatas 2:20)
o   Por la fe”: Leer Hebreos 11

-          Tanto el Evangelio, el Espíritu Santo y los milagros que Dios efectúa en nuestras vidas los hemos recibido por oír con fe.  Por lo tanto, ¿si comenzamos por el Espíritu, ahora nos “perfeccionamos” en la carne? (Gálatas 3:2-5 BTX)

-          Delante de Dios nadie es justificado por sus obras, porque estas no son por fe (Gálatas 3:11-12)
-          El pacto que Dios hizo con el hombre (Abraham) para redimirle desde un comienzo fue por medio de la fe. Por lo tanto la Ley nunca vino a sustituir este pacto (Gálatas 3:19-21).*
o   “Hijos de Abraham”: Mateo 3:9; Juan 8:33-38

-          La ley (habiendo encerrado todo bajo pecado) fue introducida para hacer aún más evidente la necesidad de creer en el Mesías (sirviendo de tutor para llevarnos a Cristo) pues por medio de ella nadie es hallado justo (Gálatas 3:22-23)

-          La niñez y la adultez se diferenciaban, según el apóstol Pablo, en vivir bajo la Ley o vivir bajo la Gracia (Gálatas 4:1-3)
o   Judíos: Paso de la niñez a la adultez (12 años). Marcado por oración del Padre como del hijo, en dónde éste último declaraba a Dios su compromiso de guardar los mandamientos y asumir la responsabilidad de sus acciones (Comentario W. Barclay)

-          Por la Gracia recibimos la adopción de hijos de Dios por medio de la fe en el Señor Jesucristo (Gálatas 4:4-7), y así también somos constituidos herederos de su Reino.

-          Hijos de la esclava (esclavos según la Ley) e Hijos de la libre (hijos según la promesa. Siempre los primeros habrán de perseguir a los segundos, es decir, quien se justifica a sí mismo, no cree ni acepta a quienes viven por la fe (Gálatas 4:22-31).

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.”
Hebreos 10:35-38 RV60

·        Firmes en la libertad (Gálatas 5:1)
o   Libertad:
§  Facultad de elección, y en consecuencia, de responsabilidad (RAE)
§  La verdadera libertad consiste en vivir como debemos y no como queremos (Strong Pt)

-          Caer de la gracia (Gálatas 5:2-4)
o   Desligarse de Cristo:
§  Invalidar la obra de Jesucristo: No podemos compatibilizar la justificación por la fe con la idea de justificarnos por nuestras propias obras. Vivir según nuestra propia justicia es negar la suficiencia de la obra del Señor Jesucristo;   
§  Practicar toda la ley (Ga. 6:13): La ley no hace con que el hombre sea justo, sino que evidencia su necesidad de ser redimido por el Mesías.

-          Gracia: Verdadero valor
o   Fe obrando en amor (Gálatas 5:6)
§  La profundidad de la revelación del “amor” nos permite transitar de la niñez a la madurez (1 Corintios 13:8-13). Esta revelación abre nuestro entendimiento a la libertad que tenemos al vivir bajo la gracia. Lo perfecto es el amor.
o   Nueva creación (Gálatas 6:15)
§  Dios valora su obra en nosotros por medio de Jesucristo por encima de lo que fuimos. “La inversión e intervención de Dios sobre nuestras vidas guarda relación con su propia voluntad.”
o   Esencia del Temor del Señor: Amor (2 Corintios 5:14-15)

-          Tropiezo de la cruz” (Gálatas 5:7-11)
o   Escándalo (traducción Biblia Textual): Acción o palabra que es causa de que alguien obre mal o piense mal de otra persona (RAE).
o   Persecución: Morir a sí mismo no es incómodo tan sólo para quien lo hace, sino que confronta también a quien es testigo de ello. Por esto último, no es de extrañar que como respuesta a una vida de renuncia se levante oposición o persecución.
o   Levadura: Justicia propia à Busca evitar la renuncia, es decir, la Cruz.

-          Propósito de la libertad: (Gálatas 5:13-15)
o   Servicio por medio del amor.
o   Andar en el Espíritu (Gálatas 5:16)*

·        Andar en el Espíritu / Vida nueva
“Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne”
 Gálatas 5:16 RV60
 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
Romanos 6:4 RV60
o   Leer: Romanos 6:1-14
§  Muerte: Crucifixión (en Cristo) del cuerpo del pecado, para que sea destruido y no le sirvamos más.
·        “El que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” (Ro. 6:7)
§  Vida nueva: Resucitados juntamente con Cristo, presentados delante de Él como vivos de entre los muertos y dispuestos a servirle completamente en su justicia.

-          Satisfacer los deseos de la carne: Servir al cuerpo del pecado
o   Satisfacer: Cumplir, ejecutar, completar,  llevar a término, finalizar.
o   Deseo (Concupiscencia):
§  Movimiento afectivo hacia algo que se apetece (RAE)
§  Poner el corazón; girar en torno a algo.
§  Deseo intenso, inclinación fuerte de nuestro corazón.

o   Proceso: “tentación y pecado” (Santiago 1:12-18)
§  Considerar el deseo y su “beneficio”: Atracción y seducción.
§  Gobierna nuestros pensamientos (mente): Concepción.
§  Gobierna  nuestra voluntad: Pecado
§  Pecado consumado: Muerte.

o   Obras de la carne (pecados particulares):
§  Adulterio; fornicación; inmundicia; lascivia; idolatría; hechicerías; enemistades; pleitos; celos; iras; contiendas; disensiones; herejías; envidias; homicidios; borracheras; orgías; cosas semejantes a éstas.
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”
Romanos 6:14 RV60
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”
Gálatas 5:24 RV60
o   “Donde este vuestro tesoro (valor) allí estará también vuestro corazón (deseo).” (Mateo 6:21)

“Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:16-17 RV60

-          Guiados por el Espíritu:
o   Ser libres de la ley / Vivir bajo la gracia
o   Fruto del Espíritu:
§  Amor; gozo; paz; paciencia (longanimidad); benignidad (afabilidad); bondad; fe (fidelidad; dependencia); mansedumbre (humildad); templanza (dominio propio).


viernes, 15 de marzo de 2013

domingo, 3 de febrero de 2013

Servicio


Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” 
Mateo 20:26-28 RV60

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” 
Filipenses 2:3-11 RV60

     Motivación

Amor – Humildad
  El Padre se despojó de lo más preciado para alcanzarnos.
  El Señor Jesucristo obedeció en amor, no buscando autoafirmarse en su condición divina ni asegurando su propio interés, expresando la humildad de su corazón.

Sentir

Pensamiento – Actitud
  Tener la voluntad de obedecer el deseo del corazón de Dios.
  Un corazón dispuesto a servir, necesariamente ha de expresar actitudes consecuentes a dicha motivación.
  Servir a Dios es obedecer a su voluntad.

Naturaleza

Tomar forma
  Morfe: “Forma esencial”
       Aunque se despojó de sí mismo, el Señor Jesucristo permaneció teniendo su naturaleza divina.
       Su naturaleza humana siendo real y necesaria fue también transitoria.
       Siervo:
       Esclavo
       Aquel que se rinde a la voluntad de otro.
       Quien se dedica a su prójimo aún en perjuicio de sus propios intereses.
  Jesucristo:
                 De Naturaleza  Divina a Naturaleza Siervo
  Hombre:
De Naturaleza Siervo  a Naturaleza Divina


Servicio hacia los demás:
       Ministerio de la Reconciliación
                (2 Co. 5:14-15, 18-19).
  
Práctica del Servicio:
       Aceptar el señorío de Jesucristo sobre
       nuestras vidas nos lleva a manifestar naturaleza de siervos.
       No corresponde tan sólo a “realizar cosas”, si sujetarnos a la voluntad de Dios y hacer aquello que está en su corazón a favor de nuestro prójimo.

Humillación

Obediencia
  Def.: Bajar o someterse.
  Para servir es necesario reconocer que estamos bajo autoridad.
  La humillación siendo un acto voluntario, nos permite alcanzar la plenitud del propósito de Dios en nuestras vidas.
  La “humillación” es la actitud necesaria para que se manifieste la “humildad” en nuestros corazones, la cual es fruto del Espíritu.
  El servicio no debe estar condicionado por la persona a la que se sirve, pues es fruto de la naturaleza del carácter del Señor en nuestras vidas.


            Exaltación

Jesucristo es el Señor
  Recompensa espiritual.
  La exaltación en la tierra es tan solo una manifestación profética de lo que el Padre concederá a los suyos en su reino.
  Dios no exalta  a los hombres por sus obras, sino porque el juzga lo secreto de los corazones.
  No debemos buscar hacer cosas para agradar a Dios, sino ser como Él es.
  El servicio no es otra cosa que el carácter del Señor en nuestras vidas, siendo semejantes a Él en su motivación y en su actuar.
  El servicio es una marca de pertenencia de Dios.

martes, 16 de octubre de 2012

PERDÓN


“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y
el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus
ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis
a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
Mateo 6:12-13 RV60

DEFINICIÓN:

Perdón1 significa remitir o liberar a alguien del castigo que merece a causa de
una deuda u ofensa (Deuteronomio 15:1-2).
El perdón es una de las expresiones más profundas del amor de Dios hacia una
persona (Juan 3:16; Efesios 2:4-5), pues por el gran amor con que nos amó, nos
permite ser reconciliados con Él por medio de la fe en Jesucristo (2 Corintios 5:14-21).
“Perdón” es un principio, es decir, una ley espiritual, por lo tanto debe ser
entendido tanto como una disposición del corazón (amar) así como una actitud a
tomar (perdonar). Hablar perdón es hablar amor, ambas cosas no pueden ser
entendidas ni practicadas por separado.

AMOR + PERDÓN = RECONCILIACIÓN

PERDÓN DIVINO:

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne,
os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.”
Colosenses 2:13 RV60

La Ley establece que el precio a pagar por causa del pecado es la muerte
(Romanos 6:23), pues sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados
(Hebreos 9:22). Toda la humanidad tiene esa deuda delante de Dios, por cuanto
todos pecaron (Romanos 5:12). Sin embargo, Dios dispuso enviar a su Hijo
Jesucristo para que en Él fuera pagado el precio de nuestro pecado, perdonando
nuestra deuda (Mateo 26:28), a fin de reconciliarnos con Él.

“Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me
acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay
más ofrenda por el pecado.”
Hebreos 10:16-18 RV60

PERDONAR A OTROS:

Perdón: Remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación pendiente
(Diccionario RAE).

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano
que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta
setenta veces siete.”
Mateo 18:21-22 RV60

El gran mandamiento expresado por el Señor Jesucristo (Mateo 22: 36-40)
establece que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y así
también a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Como dijimos anteriormente,
cuando hablamos de amor debemos referirnos ineludiblemente al perdón. Ambos nos
fueron dados por gracia, y es de esta misma manera que el Señor nos ordena a actuar
con nuestros hermanos.
En respuesta a la pregunta del apóstol Pedro, el Señor Jesucristo se refiere la
necesidad de estar siempre dispuestos a perdonar a nuestros hermanos, así como Dios
lo ha hecho con nosotros (el número “siete” representa para los israelitas la perfección
y plenitud divina).
Amamos a Dios por que el nos amó primero (1 Juan 4:19), así también
necesitamos perdonar a otros como hemos sido perdonados por Cristo (Colosenses
3:13).

ATAR2 Y DESATAR3:

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será
atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”
Mateo 16:19; 18:18 RV60

Las “llaves del reino de los cielos” entregadas por el Señor Jesucristo la Iglesia,
corresponden a la autoridad delegada para remitir pecados (Juan 20:23), la cual es
fundamental para que podamos desarrollar el ministerio de la reconciliación que
hemos recibido de Él (2 Corintios 5:18-20).
La palabra “atar” guarda estrecha relación con “aprisionar”, puesto que
significa sujetar con cadenas para limitar o impedir el movimiento. En relación a esto
último, debemos recordar que el Señor Jesucristo vino justamente para publicar
libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel (Isaías 61:1-2). Dichas
cárceles son primeramente espirituales, y representan lugares de tormento para el
alma, por lo tanto, somos nosotros, la Iglesia, quienes tenemos la responsabilidad de
compartir las buenas nuevas, es decir, la reconciliación con el Padre por medio de la fe
en Jesucristo. El perdón es “liberador”, pues el Señor viene a desatar las ligaduras y
todo tipo de cadenas que nos impedían acercarnos a él, quitando de en medio la

Atar:
- Unir, juntar o sujetar con ligaduras o nudos. Impedir o quitar el movimiento (Diccionario RAE).
- Sujeto con dos cadenas. Ligar, envolver, sujetar, obligar, encadenar en el espíritu (Diccionario Vine
N.T.).
3 Desatar:
- Desenlazar una cosa de otra, soltar lo que está atado. Disolver, anular (Diccionario RAE).
- Abrir, soltar las cadenas, deshacer (una unión), quitar, derribar, quebrantar (Diccionario Strong)
- Destruir, abrir, separar (Diccionario Vine N.T.)

barrera separadora del pecado. El Señor nos ha dado autoridad para desatar y liberar
en su nombre, no podemos permanecer pasivos frente a esta responsabilidad tan
grande.

FALTA DE PERDÓN:

“Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le increpó—. Te
perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte
compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?” Y enojado, su señor
lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que
debía. Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno
perdone de corazón a su hermano.”
Mateo 18: 32-35 NVI

La falta de perdón, hace con que aquél que no perdona sea echado en
una “cárcel espiritual”. La deuda, como mencionamos anteriormente, corresponde al
precio a pagar por causa del pecado. Dicha deuda solo es cancelada cuando creemos
en Jesucristo y su obra redentora en la cruz. Así como recibimos el perdón por gracia,
debemos perdonar de la misma manera, de lo contrario, somos nosotros mismos
quienes padeceremos las consecuencias de la falta de perdón. Recordemos, la
consecuencia del pecado es la muerte.
Como todos entendemos, una cárcel corresponde a un lugar en donde estamos
privados de libertad. Así mismo ocurre en el mundo espiritual, cuando pecamos, y
específicamente, no perdonamos, somos puestos en una prisión, quedando cautivos,
impedidos de vivir en la libertad que el Señor Jesucristo liberó sobre nosotros al vencer
en la cruz.
Dios resiste a los soberbios (Santiago 4:6). La falta de perdón expresa la dureza
del corazón, y esto último es sinónimo de “soberbia”.

TOMAR ACUERDO4:

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca
de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de
ellos.”
Mateo 18:19-20 RV60

“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será
culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será
culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el
concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por
tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo
contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu

Acuerdo:
- Determinar o resolver de común acuerdo. Resolver, determinar algo antes de mandarlo. Conciliar.
Convenio entre dos o más partes (Diccionario RAE).
- Convenir, concordar, sonar juntamente, armonizar (Diccionario Vine N.T.).

hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario
pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue
al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás
de allí, hasta que pagues el último cuadrante.”
Mateo 5:21-26 RV60

lunes, 24 de septiembre de 2012

Nacer de nuevo: Agua y Espíritu


“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los
judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios
como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios
con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre
nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y
del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne
es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es
necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni
sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
Juan 3:1-8 RV60

•NACER DE NUEVO:

Nacer de nuevo requiere, necesariamente, morir a nuestra vida pasada. Nadie
puede nacer de nuevo sino solo por la fe en el Señor Jesucristo y su obra redentora
en la cruz. Debeos morir a nuestra vida (nacida de la carne) para hallarla (vida en el
Espíritu) en Él (Mateo 16:25).
Todo lo nacido de la carne es contrario y persigue a aquello que es nacido del
Espíritu (Gálatas 4:29; 5:17). Por lo tanto es necesario desechar y morir a nuestra
vida nacida en la carne y a cada uno de sus frutos (Gálatas 5:19-21) para nacer a
una nueva vida, la cual proviene del Espíritu Santo de Dios, el mismo que levanto a
Jesús de entre los muertos (Romanos 8:11).
Morir a la vida de la carne por medio la fe en Cristo Jesús nos hace libres de la
ley y la condenación permitiéndonos vivir bajo la gracia de Dios a través de su
Espíritu (Romanos 7:6; 8:1)

“[Dios] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo.”
Tito 3:5 RV60

Ver el Reino de Dios:
Conocer, entender, saber, percibir. Todo esto es una obra del Espíritu Santo en
nuestras vidas.

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para
él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En
cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.”
1 Corintios 2:14-15 RV60

NACER DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU

•Entrar en el Reino de Dios: Venir a existencia, venir a la vida, comenzar a ser.
La manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas es obra del Espíritu Santo

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.”
1 Corintios 4:20 RV60

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y
me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la
tierra.”
Hechos 1:8 RV60

AGUA: Purificación; Santificación; Bautismo; Palabra de Dios.

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte
por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del
Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
Romanos 6:3-4 RV60

Carne: Naturaleza humana, sensual y animal, la cual está gobernada por
pasiones y deseos contrarios a la voluntad de Dios. Ocuparse en satisfacer
la vida de la carne distancia al hombre de Dios, conduciéndole a la muerte
(Romanos 8:5-6).

ESPÍRITU SANTO:

(hb.) Ruaj; (gr.) Neuma: Espíritu de Dios, aliento, aire, viento, espíritu, soplo.
-Dios es Espíritu (Juan 4:24).
-El Espíritu Santo es la promesa del Padre (Lucas 24:49).
-El Espíritu Santo en todo da testimonio de Jesucristo; Consolador; Espada del
-Espíritu es la palabra de Dios (1 Juan 5:8; Juan 15:26; 1 Corintios 12:3; Efesios
6.17)

Nacidos del Espíritu:

Los hijos de Dios no son nacidos (engendrados) por voluntad de sangre, carne o
varón, sino del Espíritu.
- El Espíritu Santo es la vida de Dios en nosotros (Génesis 2:7).
- Si hemos nacido del Espíritu, debemos vivir en el Espíritu y ser llenos de Él
(Gálatas 5:25; Efesios 5:18)
- Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios (Romanos
8.14).
- Recibimos le Espíritu Santo por oír con fe y no por nuestras obras (Gálatas 3:2)
- Somos templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16).
- Dios nos ha sellado con su Espíritu Santo (2 Corintios 1:22).
-El Espíritu Santo nos enseña todas las cosas, dándonos a conocer lo profundo
 del corazón de Dios (Juan 16:13; 1 Corintios 2:11).
- El fruto del Espíritu en nuestras vidas es la manifestación del carácter de Cristo
(Gálatas 5:22-23).

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo
han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos
también por el Espíritu.”
Gálatas 5:22-25 RV60

lunes, 13 de agosto de 2012

JESUCRISTO EL PAN DE VIDA


“Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.
Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el
pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y
el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”
Juan 6:48-51 RV60

SUSTENTO:

Definición: Alimentar, nutrir, dar de mamar, abastecer, engordar, hacer crecer,
criar, educar (Diccionario Strong, VINE nt.).

El sustento para la vida del hombre esta representado en la Biblia
principalmente a través de la figura del “pan” (Génesis 3:19; Salmo 104:15b;
105:40). El significado de esta “provisión” trasciende al plano natural, y debe
entenderse como aquello que da sustento a la vida. El Señor Jesucristo declara
lo siguiente: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios.” (Mateo 4:4 RV60). De esta manera revela el carácter
primeramente espiritual del sustento que proviene de parte de Dios. Jesucristo
es la palabra viva (Juan 1:1), el pan de vida que nos sostiene y nos hace
permanecer en Dios.

“Me buscáis no por la señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.”
Juan 6:26 RV60

MANÁ / PAN DE VIDA:

Manifestación de la gracia de Dios: Recordemos que luego de la caída en Edén,
el sustento para la vida del hombre pasó a estar condicionado a su esfuerzo por
causa del pecado: “con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas
a la tierra.” (Génesis 3:19 RV60). La provisión sobrenatural del sustento es
manifestación de la gracia de Dios, es decir, del propósito reconciliador de Dios
para con los hombres por medio de Jesucristo, el único y verdadero sustento
para vida eterna.

Israel recibe el Maná en el desierto: El pueblo de Israel recibió el sustento
sobrenatural de manera natural. Su entendimiento estaba entenebrecido
a causa del pecado, pues murmuraban contra Dios anhelando el alimento
que tenían en Egipto. Aún sujetos a una mentalidad y un corazón esclavos,
su respuesta frente a la provisión de Dios fue decir “¿qué es esto?”, es
decir, “Maná” (Éxodo 16), no pudiendo entender que el “pan del cielo” era

más que un alimento físico, sino la manifestación de la gracia de Dios para
preservación de su pueblo, o sea, una figura profética del Cristo.

Jesucristo es el verdadero “Pan del cielo”: Los israelitas conocían a Dios
como proveedor, sin embargo dicho conocimiento era limitado por causa
de la dureza de sus corazones (Juan 6:30-31), la que a su vez daba lugar a
la incredulidad. Jesús se revela a ellos como el “Pan de Vida”, el verdadero
pan del cielo, aquel que siendo enviado por el Padre descendió del cielo para
dar vida a los hombres. No obstante ellos cuestionaron dicha revelación,
argumentando un conocimiento natural de Jesús que les volvía imposible
creer que el era la respuesta de Dios a la necesidad de sustento para sus vidas.
En cierta manera, así como sus padres declararon en el desierto: “¿Qué es
esto?”, el pueblo volvió a manifestar su desconcierto e insatisfacción frente a la
provisión de Dios.

“Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del
cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios
es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.”
Juan 6:32-33 RV60

La insatisfacción frente a la provisión dispuesta por Dios (y la
murmuración antes, durante y después de recibirla) no dista de la realidad de
muchos cristianos, quienes poniendo su mirada solo en lo natural, ya sea en el
deseo de ser satisfechos en sus necesidades y/o placeres, así como encontrar
respuesta inmediata a los afanes del corazón, terminan por rechazar la
voluntad de Dios sobre sus vidas. El Señor Jesucristo nos llama a trabajar, no
por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la
cual solamente proviene de Él (Juan 6:27). Dicho alimento no es fruto de
nuestras propias fuerzas sino de la gracia de Dios sobre nuestras vidas, pues es
espiritual y corresponde a toda Palabra que sale de la boca de Dios (Mateo
4:4), las palabras de vida eterna que solo podemos encontrar en Jesucristo
(Juan 6:68). Tenemos la necesidad de pedir al Padre ese sustento espiritual
diario para permanecer en Él. Así como había una provisión para cada día en el
desierto, existe hoy, de parte de Dios, una provisión diaria para cada uno de sus
hijos.

“[Padre] el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.”
Mateo 6:11 RV60

PARTICIPAR DE ÉL:

Comunión: “Participación, la parte que uno tiene en algo”. El sustento viene
por “participar” del pan de vida (tener parte, recibir una parte), para esto, el
pan primeramente debe ser partido (Isaías 53). El Señor realizó la partición del
pan frente a muchos al alimentar a las multitudes, así como también lo hizo en

la intimidad con sus doce discípulos. El significado era el mismo, “solo quien
come de Él permanece en Dios y tiene vida eterna.”

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi
sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí
permanece, y yo en él.”
Juan 6:54-56 RV60

El pan declarado por el Señor es su cuerpo: “Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5 RV60). El cuerpo y
la sangre del Señor fueron entregados para que tuviéramos parte con él
delante del Padre por medio de la fe. Comer del pan de vida es hacer nuestro
por la fe el sacrifico de Jesús en la cruz, declarando que por Él estamos muertos
a nuestra antigua manera de vivir, y que a su vez, hemos recibido vida
juntamente con Cristo para vida eterna, la cual ha sido dad a través del perdón
de nuestros pecados y la manifestación de su Espíritu sobre nuestras vidas. El
cuerpo de Cristo es también su Iglesia, pues “El pan que partimos, ¿no es la
comunión del cuerpo de Cristo? siendo uno solo el pan, nosotros con ser
muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” (1
Corintios 10:16b-17 RV60).

Cena del Señor: La cena realizada por el Señor Jesucristo junto a sus discípulos
es un acto espiritual. De esta misma manera es que el Señor nos enseña a
realizarla. Jesús declara específicamente que el pan es su cuerpo partido por
cada uno de nosotros, y que el vino es su sangre derramada por muchos para
remisión de pecados. Esto es una realidad espiritual. El cuerpo de Cristo, que es
su Iglesia, no tiene sustento fuera de Él.

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús,
la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y
dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto
en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado,
diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces
que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis
este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él
venga.”
1 Corintios 11:23-26 RV60

MILAGRO: MINISTERIO DEL SEÑOR Y SU IGLESIA

“Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a
Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía
para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió:

Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un
poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está
un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es
esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha
hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.
Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los
discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los
peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos:
Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron,
pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada
sobraron a los que habían comido.”
Juan 6:5-13 RV60

A partir de este milagro de alimentación multitudinaria, el Señor
Jesucristo manifiesta proféticamente su ministerio a través de la Iglesia.
Observando a la multitud, quiso proveerles de sustento para que no
desmayasen en el camino. De manera natural, esto era imposible dada la falta
de provisiones, sin embargo, a partir de cinco panes y dos pececillos, el Señor
sació a la multitud.
La multiplicación sobrenatural del alimento fue una manifestación de la
gracia de Dios para con su pueblo. La cantidad de pan representa el ministerio
quíntuple establecido por el propio Señor Jesucristo, para la edificación de su
Iglesia (Apóstoles; Profetas; Evangelistas; Pastores y Maestros. Efesios 4:10-12).
El Señor tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a sus
discípulos (Mateo 26:26-28), quienes a su vez, lo distribuyeron a la multitud
(Mateo 28:18-20). Palabras que se repiten en la Cena que el Señor celebró con
sus discípulos la noche en que había de ser entregado, como también al
delegar sobre ellos la Gran Comisión.
Luego de que la multitud fue saciada, el Señor ordena a sus discípulos
recoger los pedazos para que nada de lo sobrante se perdiera. El resultado
fueron doce cestas llenas de alimento. El número doce, correspondiente a la
cantidad de cestas llenas de alimento y al número de discípulos, guarda
relación con la manifestación del gobierno de Dios a través del ministerio
apostólico.
El Señor Jesucristo declaró que había sido enviado a las ovejas perdidas
de la casa de Israel y que no estaba bien dar el “pan de los hijos” a los perrillos
(gentiles). Su ministerio era primeramente a los “hijos”, es decir, al pueblo de
Israel, sin embargo, en cierta ocasión se enfrenta a una mujer griega, quien
reconociendo su propia condición de exclusión, declara que aún lo sobrante de
los hijos sería suficiente para saciar su necesidad. Su actitud de fe libera la
intervención del Señor a favor de su vida y su familia (Mateo 15:22-28).
Recordemos las “doce cestas” con pedazos sobrantes de la alimentación de la
multitud. El alimento es el propio Señor, y las cestas son los apóstoles, es decir,
el gobierno de Dios en la iglesia, llamados a ministrar la gracia de Dios por
medio de Jesucristo para que “nada se pierda”. Había pueblo que no era
pueblo pero que ha de ser alcanzado por medio de la fe en Jesucristo.

“Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero
por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su
transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto
más su plena restauración?”
Romanos 11:11-12 RV60