miércoles, 21 de diciembre de 2011

Año de Gobierno

Dios ha determinado para su iglesia un año de gobierno. Adoramos a un Dios Todo Poderoso y Soberano que es Señor de los tiempos y de las bendiciones que ha liberado sobre los suyos.
La gracia del Padre, derramada por medio de nuestro Señor Jesucristo, ha determinado para aquellos que creen, a los que le confiesan como Señor, que ya no vivamos en una posición terrena, pues hemos recibido espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Él, el cual ha alumbrando los ojos de nuestro entendimiento para que sepamos cuál es la esperanza a que el no ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia. Hemos recibido el Espíritu de Dios, de manera que podamos andar por él.
Dios ha determinado para los suyos un año de plenitud, de manifestación de los planes perfectos para nuestra vida, tal como fue en Jesús. El evangelio de Juan al referirse al Señor, declara “Y aquel verbo fue hecho carne, habito entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Jn1.14) Vimos a Jesús en su máxima expresión, lo vimos en su esplendor como hombre. Él fue el hombre perfecto en la tierra, no solo un hombre común, pero uno perfecto. Si cualquier hombre o mujer quisiera llegar a aprovechar su máximo potencial, debe pretender ser como Jesús. No hay científico, deportista, empresario, no existe disciplina alguna que pueda asemejarse al Hijo de Dios en su gloria, la gloria del Unigénito del Padre. Que glorioso es saber que esa gloria primera, es menor que la gloria postrera, la gloria del Primogénito, al constituirnos por medio de su sacrificio, hijos de Dios. Como tales, somos llamados a caminar en la gloria que Dios preparó para nosotros. El Padre nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
Dios estableció plenitud en este año 2012 para que cada uno de nosotros podamos ser más como Cristo. La máxima expresión del hombre, el desarrollo de todo su potencial está en Él ¿Cómo puedo alcanzar ese máximo potencial? Tal como lo hizo nuestro Señor. Siendo lleno de gracia y de verdad.
La gracia de Dios es el don inmerecido. Es la salvación, es su Hijo en nosotros, y es también su Espíritu. En otro tiempo andábamos en la carne siguiendo la corriente de este mundo y éramos por naturaleza hijos de ira. Pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo, vida que es la manifestación del Espíritu santo de la promesa con el cual fuimos sellados. Hemos recibido una nueva naturaleza. Ahora bien, no podemos pretender andar en una nueva naturaleza con una vieja manera de pensar. Porque no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñanzas del Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente. Mas nosotros los hijos de Dios, por esta nueva naturaleza, ya no pensamos como antes, pues ahora tenemos la mente de Cristo, una mente espiritual, no natural, una mente que reside en nuestro espíritu. Dios nos ha capacitado plenamente en el espíritu con su mente para que entendamos con diligencia en el temor de Dios. El Padre ha derramado sobre nosotros espíritu de sabiduría y de entendimiento, pero necesitamos activarlo, dejar las cosas carnales y comenzar a andar en el poder que Dios libero sobre nosotros. Si fuimos sellados por el Espíritu, somos un espíritu con Él. Si Dios ya libero todo por su Espíritu en nosotros para que andemos en manifestación de su presencia ¿Por qué no lo hemos vivido así? Es necesario que seamos llenos de gracia de y verdad. Jesús oró al Padre por sus discípulos y dijo: “Santifícalos en la verdad, tu palabra es la verdad”. Necesitamos conocer la verdad que es la palabra de Dios, que es revelada por medio de la escritura. Esta revelación es el conocimiento y entendimiento de lo que Cristo es en mi, y de lo que yo soy en Él. Estamos capacitados en espíritu con sabiduría, con la mente de Cristo, para que los ojos de nuestro entendimiento sean alumbrados. Necesitamos como Iglesia conocer la escritura, para que por medio de ella seamos llenos de verdad. Conocimiento sin entendimiento genera muerte (la letra mata) pero el entendimiento es aplicado por medio del conocimiento de la verdad.
La gracia es un regalo que ya hemos recibido por medio de Jesús. No necesito pagarlo, ni hacer merito para recibirlo, es un presente, y como tal solo debo aceptarlo. Quien no lo haya recibido, solo le basta abrir su corazón, reconocer su pecado y necesidad y ser lleno de Dios. Para ser llenos de verdad, necesitamos conocer la palabra por medio de la escritura. Solo si conocemos las riquezas de la gloria de Dios que derramos sobre nosotros, seremos la iglesia victoriosa que Dios quiere que seamos.
¿Es usted salvo por la fe en Jesucristo? ¿Ha recibido el maravilloso regalo de su Espíritu Santo? Para andar como es digno de nuestra vocación, le animo a que sea lleno de gracia y de verdad, sea lleno del Espíritu Santo, conozca la palabra, para que sea ese hijo que el Padre predestino para ser perfecto, santo, irreprensible, para que sea un reflejo de la gloria de nuestro precioso Dios.