lunes, 6 de agosto de 2012

JESUCRISTO: AUTOR Y CONSUMADOR DE LA FE


“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba
allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento
era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche [entre las 3:00 – 6:00 hrs.], Jesús vino
a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron,
diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló,
diciendo: Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor,
si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo
Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte
viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al
momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por
qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que
estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de
Dios. Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret. Cuando le conocieron los
hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron
a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su
manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.”
Mateo 14:23-36 RV60

LA FE PROVIENE DE LA PALABRA DE DIOS: “Pero en seguida Jesús les habló,
diciendo: Tened ánimo; yo soy, no temáis!”

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17 RV60

La revelación del carácter de Dios por medio de la Palabra, es decir, Jesucristo,
es el fundamento de nuestra fe (Mateo 11:27). La fe proviene de Dios, no existe otra
fuente verdadera, pues es fruto de su esencia (Gálatas 5:22 RV60). La manifestación de
este atributo de su carácter en nuestras vidas nos permite agradar su corazón
(Hebreos 11:6; 1 Pedro 1:9).
La fe es por Él y para Él, pues el Señor Jesucristo es el autor y consumador de la
fe (Hebreos 12:2).


LA FE ES UNA “CERTEZA Y CONVICCIÓN”: “Entonces le respondió Pedro, y
dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y
descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.”

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1 RV60

La Fe no es tan solo necesaria para salir de nuestra comodidad, sino
para “llegar” al cumplimiento de aquello que Dios nos ha dicho. La esencia de la
palabra “ven” declarada por el Señor Jesucristo es “confía en que llegarás”.
Entendamos que dicha confianza no esta sujeta a las circunstancias, ni a nuestra

capacidad de entender y realizar aquello que nos es demandado, sino en que el
carácter de Aquel que nos llama es inmutable y el Reino que hemos recibido de Él es
inconmovible (2 Timoteo 2:13; Hebreos 12:28). La Palabra marca el camino verdadero
por el cual debemos andar, con nuestra mirada puesta exclusivamente en Jesús.
Debemos permanecer enfocados en Aquel que nos ha llamado.

Fe de Abraham:

Abraham no puso su mirada en la promesa, si no en Dios quien era fiel para
cumplirla, “[…] siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir
como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la
tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene
fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios […]” (Hebreos 11:8-19 RV60)

Por causa de la fe y de su obediencia al llamado, Abraham tuvo una profunda
revelación del carácter de Dios. Poniendo su mirada en Él, estuvo dispuesto a
renunciar a lo que amaba, su hijo Isaac, y a causa de esto recibió un entendimiento
aún mayor respecto de los propósitos de Dios1, pues tuvo revelación del Cristo, el
cordero perfecto provisto por Dios (Génesis 22:1-18), y entendió que toda promesa
tiene su cumplimiento en Él, y que por lo tanto trasciende a lo natural.

INCREDULIDAD Y TEMOR: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y
comenzando a hundirse.”


“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del
mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues,
quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es
inconstante en todos sus caminos.”
Santiago 1:6-8 RV60

La ausencia de fe, o incredulidad, da lugar al temor. En donde hay fe, hay
revelación de Dios. Dios es amor (1 Juan 4:8), y en el amor no hay temor (1 Juan 4:18).
La inseguridad no es superada enfrentando nuestros temores, sino conociendo
que Dios nos ama y que este amor ha sido derramado en nuestros corazones a través
del Espíritu Santo (Romanos 5:5).

Vientos de doctrina, enseñanzas engañosas:

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a
un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel
que es la cabeza, esto es, Cristo […]”

“Renuncia” está directamente relacionada con el desarrollo del entendimiento espiritual, pues
es necesario morir para hallar la vida en Cristo Jesús, es decir, la vida en el Espíritu (Mateo 10:39;
1 Corintios 2:14).

Efesios 4:13-15 RV60

Así como la fe viene por el oír la Palabra de Dios, la incredulidad proviene de oír
y prestar atención a todo lo que no proviene de Él. Nuestra cultura se fundamenta
en enseñanzas humanistas, filosofías y sistemas de verdades que carecen de sustento
en Dios, pues sus argumentos, aunque en ocasiones “espirituales”, no revelan Su
carácter o esencia, la cual sólo es manifestada a través del Señor Jesucristo.
Todo lo que creamos y hagamos que no proviene de fe, es pecado, es decir, nos
aparta de Dios (Romanos 14:23b).

El propósito del engaño es hacernos naufragar: (Hechos 27:14)

“Euroclidón”: Viento oriental (Este) que genera violentas olas.
“Euro”: del Este, Oriente
“Kludón”: Ser llevado por las olas, oscilación violenta del mar, tempestad del agua, olas
embravecidas.

El viento viene para agitar las aguas, por lo tanto el problema no son las
circunstancias que enfrentamos en este mundo, sino los engaños que alteran nuestra
percepción respecto de éstas. El Señor Jesucristo, caminó sobre las aguas y se
mantuvo firme pues no caminó según lo que estaba delante de sus ojos (Isaías 11:1-3;
Juan 16:33). Él conocía su identidad, propósito y autoridad espiritual.
Cuando hablamos de este engaño nos referimos a la obra del “príncipe de la
potestad del aire” (Satanás), quien busca hacernos caminar en desobediencia,
conforme a los deseos de nuestra carne y según la voluntad de la carne y de los
pensamientos (Efesios 2:2).
No debemos vivir por vista o según aquello que se presenta codiciable a
nuestros sentidos, sino por Fe, mediante la cual somos guardados por el poder de Dios
para permanecer en Él (1 Pedro 1:5).

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de
fuego del maligno.”
Efesios 6:16 RV60

LA FE ES “FIDELIDAD”: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Fe: “Pistos”, Fiel.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a
Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Hebreos 11:6 RV60

Fe guarda estrecha relación con “fidelidad”. Primeramente debemos confiar en
que Dios es fiel, pues esto es un atributo esencial de su carácter (2 Timoteo 2:13), y en
segundo lugar, debemos considerar nuestra fidelidad y compromiso hacia Él.
Generalmente entendemos que luego de ocurrida una infidelidad se instala un
clima de desconfianza difícil de superar, sin embrago, la “infidelidad es consecuencia

de la incredulidad”. Si no confiamos en el carácter de aquel que nos ha llamado, no
podremos permanecer fieles.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señor.”
Mateo 25:21 RV60

Ser hombres y mujeres y de fe, no tiene que ver con lo poco o mucho que
podamos hacer, sino con conocer a Aquel que es fiel en todo, y permanecer en
obediencia a su voluntad con nuestra mirada puesta en Él.

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.
Amén.”
Romanos 11:36 RV60

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